Tres estilos de moscas húmedas
Dave HughesTres estilos de moscas húmedas
Adaptación de un artículo de Dave Hughes, en American Angler, Marzo-Abril de 1992
Conocer las diferencias entre las moscas húmedas puede mejorar tanto tu atado como tu pesca
Las moscas húmedas atadas para la pesca de truchas han evolucionado en estilos separados: las húmedas tradicionales con alas, las soft hackles y las húmedas sin alas. Estas moscas comparten algunos materiales y métodos de atado, pero los estilos son diferentes. Cada estilo de mosca húmeda tiene un punto de atención distinto.
El punto central de la húmeda tradicional es su ala. Una húmeda alada bien atada es una mosca atractiva. Nada con gracia y presenta un aspecto delicado en el agua, aunque a veces resulta demasiado frágil para la boca de una trucha. El ala de la húmeda tradicional suele atarse con segmentos de pluma de pato mallard, que son rígidos y necesitan movimiento para que la mosca se asemeje a algo vivo. Ese movimiento es aportado por el pescador mediante algún tipo de recogida.

El elemento principal de una húmeda soft hackle es su hackle. Estas moscas rara vez tienen alas. Sus hackles provienen de plumas corporales o de la zona de los hombros de las alas de aves terrestres como la perdiz o el grouse. Estas plumas podrían describirse, en sentido positivo, como blandas y caídas. Son tan flexibles que responden a la más mínima corriente, haciendo que la mosca parezca viva aun cuando el pescador no le imparta ningún movimiento.
El tercer estilo es la húmeda sin alas. El punto central de esta mosca es su cuerpo, que generalmente se realiza con pelo hilado de manera suelta. Cuando está correctamente atado, el cuerpo de una húmeda sin alas es fibroso y áspero. Atrapa diminutas burbujas de aire al atravesar la película superficial del agua. Estas burbujas reflejan pequeños puntos de luz bajo el agua y hacen que la mosca parezca viva. Las fibras puntiagudas del pelo vibran y se mueven en el agua, dando vitalidad a la mosca.
Muchos patrones de húmedas tienen características de más de uno de estos estilos. Por ejemplo, la March Brown Spider de Sylvester Nemes, una soft hackle, pesca mejor cuando se ata con el cuerpo áspero de dubbing propio de una húmeda sin alas, aunque su hackle sigue siendo el elemento predominante.
Es fácil clasificar casi todas las moscas húmedas dentro de una de estas tres categorías si se consideran sus características principales. Si domina el ala, es una húmeda tradicional. Si domina el hackle, es una soft hackle. Si domina el cuerpo, es una húmeda sin alas.
Húmedas tradicionales
La mosca húmeda tradicional tiene una cola de fibras de pluma de flanco o de hackle; un cuerpo de floss, herl o pelo; hackle de gallina o gallo; y un ala que normalmente se realiza con segmentos de pluma, aunque con menor frecuencia se utilizan fibras de flanco de pato de Carolina o mallard. Existen variaciones, pero estos son los materiales estándar.
Las proporciones de la húmeda tradicional se basan en la longitud de la pata del anzuelo: la cola tiene la longitud de la pata y el cuerpo se envuelve sobre ella. El hackle también tiene la longitud de la pata, y el ala se proporciona de modo que alcance aproximadamente la mitad de la cola. Si la mosca no tiene cola, como ocurre con las populares Coachman o Alder, el ala debe tener la longitud total del anzuelo. Como el ala se ata justo detrás del ojo, cuando está colocada alcanza apenas más allá de la curva del anzuelo.
Una de las mejores referencias sobre moscas húmedas tradicionales sigue siendo el libro Trout, de Ray Bergman, publicado en 1938, con sus catorce láminas en color de moscas húmedas. El libro incluye las recetas de los patrones, aunque ofrece muy pocas instrucciones de atado. Flies for Fish & Fishermen, de Helen Shaw, publicado en 1989 por Stackpole Books, es una referencia fundamental. Incluye cientos de patrones, historia e instrucciones de atado, y está magníficamente ilustrado con fotografías tanto en blanco y negro como en color.
Modificar la manera de atar las húmedas tradicionales puede convertirlas en mejores imitaciones de insectos vivos, lo que hará que capturen más truchas. Puesto que la funcionalidad para pescar define la belleza de cualquier mosca bien atada, una húmeda atada para pescar mejor también luce mejor cuando sale del torno.
El uso adecuado del hilo de atado es el secreto para mejorar cada etapa del atado de una húmeda tradicional. Aprendí esto indirectamente un día mientras observaba al reconocido atador del este de Estados Unidos Larry Duckwall elaborar algunas secas Catskill. Utiliza hilo fino y no da vueltas innecesarias. Cada mosca resulta estilizada, poco cargada y perfectamente proporcionada. Aplicar la misma filosofía a las húmedas mejorará de inmediato tu atado y, de manera indirecta, también tu pesca.
En mi opinión, la cola de una húmeda luce mejor si se inclina ligeramente hacia arriba, y además vibra un poco más en el agua cuando está atada de esta manera. Es fácil conseguir esta posición: basta con dar una o dos vueltas de hilo bien ajustadas por debajo de la base de la cola después de haberla fijado. Esto la levanta y la mantiene en esa posición.
El cuerpo de la mosca debe ser resistente. Si utilizás herl o un raquis de pluma, contraribetealo con alambre fino, tinsel o con el propio hilo de trabajo. Esto evita que los dientes de la trucha rompan el material del cuerpo. Siempre resulta frustrante ver cómo una mosca comienza a desarmarse después de capturar un solo pez.
El hackle de una húmeda debe quedar ligeramente inclinado hacia atrás y atado de manera que no pueda soltarse. La mejor forma que encontré para hacerlo es fijar el raquis del hackle en la parte delantera del cuerpo y luego llevar el hilo hacia atrás, por detrás del hackle. Damos tres o cuatro vueltas de hackle hacia atrás sobre el cuerpo en dirección al hilo, haciendo un ligero palmer. Sujetamos la punta del hackle con el hilo y damos varias vueltas de hilo hacia delante atravesando el hackle, hasta volver al ojo del anzuelo.
Un hackle atado de este modo no se romperá, sin importar cuántos peces captures con la mosca. También resulta atractivo porque las fibras quedan algo separadas en lugar de amontonadas, algo que también ocurre con las patas de un insecto natural. Una vez más, aquello que funciona mejor también luce mejor.
Colocar el ala en una húmeda tradicional es el paso más difícil, especialmente para los principiantes, pero un pequeño secreto resuelve gran parte del problema. La primera vuelta de hilo debe ser la más retrasada sobre el ala. Asegurate de dejar suficiente espacio detrás del ojo del anzuelo para trabajar con comodidad y para disponer de lugar para formar la cabeza al terminar.
Una vez que hayas emparejado dos secciones de pluma provenientes de plumas correspondientes y las hayas medido sobre el cuerpo, sostenelas firmemente encima del anzuelo. Utilizá una vuelta floja, como se describe en Basic Manual of Fly Tying, de Fling y Puterbaugh, para llevar el segmento de pluma directamente hacia abajo sobre la pata del anzuelo. Si simplemente enrollás el hilo alrededor del ala, la desplazarás hacia un costado, haciendo que la mosca gire en el aire al lanzarla y rote dentro del agua al pescarla.
Terminá llevando una sola capa de hilo hacia delante, casi hasta el ojo del anzuelo; cortá los sobrantes del ala y luego efectuá unas pocas vueltas adicionales, nuevamente en una sola capa, para cubrirlos. El nudo final constituye la última capa de una cabeza pequeña y prolija.
Soft hackles
Las moscas soft hackle se originaron en Escocia y fueron presentadas inicialmente como spiders por W. C. Stewart en su obra de 1857, The Practical Angler. Tres de los patrones spider de Stewart fueron tratados posteriormente por James L. Leisenring y Vernon S. Hidy en The Art of Tying the Wet Fly & Fishing the Flymph, publicado en 1971. Esta era una edición posterior de la obra original de 1941, titulada The Art of Tying the Wet Fly, e incluía una nueva sección, escrita por Hidy, sobre una mosca a la que llamó “flymph”. Más tarde, Sylvester Nemes escribió sobre patrones de soft hackle en su libro The Soft-hackled Fly, publicado en 1975. Las soft hackles son las moscas húmedas más sencillas y también las más fáciles de atar, pero cuando están correctamente realizadas se encuentran también entre las más bellas.
Una húmeda soft hackle rara vez tiene cola. El cuerpo puede realizarse con seda, hilo de trabajo, floss, pelo o herl. A menudo se coloca un pequeño tórax de pelo justo detrás del hackle, que puede provenir de una amplia variedad de aves terrestres o incluso de pequeñas plumas de las alas de algunas aves acuáticas. El hackle es la parte más importante de esta mosca y siempre debe ser blando y escaso.
El cuerpo debe ser fino: una sola capa de floss, una capa delgada de dubbing o herl, sin ningún volumen excesivo debajo. En mi preciado ejemplar de su libro, Syl Nemes ató cada uno de los patrones que describe y colocó las moscas en las páginas junto a sus respectivas recetas. Muchos de estos patrones tienen cuerpos formados simplemente por una capa de la propia seda de trabajo. Nemes utilizaba hilos de seda Pearsall’s Gossamer. Yo también prefiero las sedas, aunque encuentro que el floss y el hilo 6/0 también pueden utilizarse para obtener una mosca de buen aspecto, siempre que el cuerpo se mantenga delgado.
El tórax o “hombro” de una soft hackle es opcional. Le aporta un poco de volumen a la mosca, algo que puede resultar atractivo para el atador pero que no necesariamente resulta atractivo para la trucha. También sirve para sostener el hackle y hacerlo más activo en el agua. Un par de vueltas de pelo en dubbing, generalmente de máscara de liebre, forman el tórax habitual. Después de leer el artículo de Ron Landis, The Finch, publicado en la edición de verano de 1989 de American Angler & Fly Tyer, estuve experimentando con tórax de herl. La Finch de Landis es una de las moscas húmedas más atractivas que he visto o atado, y su excelente artículo merece ser estudiado con atención.
El hackle es la parte activa de una soft hackle. Aunque se emplean muchos tipos diferentes de plumas, la perdiz húngara gris o marrón, con sus hermosas fibras moteadas, es probablemente la más popular. Para poder atar una amplia variedad de tamaños, desde el número 10 hasta el 16, conviene comprar una piel completa, algo que no siempre resulta fácil de conseguir.
Al considerar la longitud correcta del hackle, observé las moscas atadas por Sylvester Nemes que aparecen en mi ejemplar de su libro. Cuando las fibras se llevan hacia atrás sobre el cuerpo, el escaso hackle de cada mosca llega exactamente hasta la parte más retrasada de la curva del anzuelo, y Nemes utiliza solamente una o dos vueltas de hackle. Para conseguir ese grado de escasez, con frecuencia elimino todas las fibras de un lado de la pluma y luego doy dos vueltas con ella. El resultado es un hackle muy escaso, algo que, a juzgar por los mensajes que me envían las truchas acerca de las soft hackles, parece gustarles.
Húmedas sin alas
El fallecido Pete Hidy acuñó el término “flymph” para las moscas húmedas sin alas. El término no terminó de popularizarse, lo cual es una lástima, porque permitía identificar claramente un tipo específico de mosca húmeda. Sin ese nombre, este tipo de mosca debe describirse constantemente.
El concepto de la flymph se basa en el trabajo de Leisenring y Hidy de 1941 y en la edición posterior publicada en 1971. La flymph es similar a una soft hackle porque ambas son moscas húmedas sin alas, pero en la flymph el cuerpo es la parte más importante. Leisenring y Hidy no descuidaban los hackles, y muchas de sus moscas húmedas tenían alas. Pero su principal preocupación era conseguir un cuerpo que trabajara correctamente en el agua.
El método que utilizaban para elaborar estos cuerpos era complicado y requería mucho tiempo. Los cuerpos de pelo se hilaban sobre hilo de seda encerado y se almacenaban sobre tarjetas hasta que fueran necesarios. Luego, estos cuerpos previamente hilados se incorporaban a la mosca durante el proceso de atado. Pocas personas tienen la paciencia necesaria para preparar y almacenar cuerpos realizados con distintos pelos, hilados sobre una variedad de colores de seda y destinados a distintos tamaños de anzuelos. Creo que esta es la principal razón por la que hoy en día las flymphs, o húmedas sin alas, no se atan ni se pescan con mayor frecuencia. Es necesario dedicarse casi por completo a este método de atado, en detrimento de otros, únicamente para mantener una reserva de cuerpos preparados.
Pero el concepto de la flymph es demasiado bueno como para ignorarlo. Si aceptamos que el objetivo es obtener un cuerpo fibroso y áspero mientras el anzuelo permanece colocado en el torno, la solución se vuelve sencilla y la flymph resulta perfectamente viable.
La mejor descripción que conozco para realizar un cuerpo de pelo hilado aparece en Dressing Flies For Fresh and Salt Water, de Poul Jorgensen. Él lo denomina simplemente “método de hilado”. Para emplear el método de Jorgensen, se forma un loop de hilo y se encera abundantemente uno de sus lados. Se distribuye pelo sobre el hilo encerado, se cierra el loop y se hace girar utilizando una pinza de hackle. El resultado es una cuerda de pelo que se parece bastante a una chenille. Al enrollarla sobre el anzuelo se obtiene un cuerpo desprolijo y suelto, aunque todas sus fibras quedan firmemente sujetas. Este es el cuerpo perfecto para una flymph. Una mosca atada de esta manera es resistente y presenta un aspecto muy natural en cualquier tipo de agua.
Las colas, ribetes y hackles se añaden a la flymph de la misma manera que en una mosca húmeda convencional. Yo hago un medio palmer con los hackles, del mismo modo que en las húmedas tradicionales con alas, porque hace que las moscas se parezcan más a insectos vivos. Este método aparece descrito en distintos libros de atado, tanto antiguos como modernos. En una ocasión Pete Hidy ató una mosca mientras Rick Hafele y yo observábamos. Utilizó el mismo método, distribuyendo las vueltas de hackle sobre el tercio delantero del anzuelo.
No utilizo muchos de los patrones incluidos en el libro de Leisenring y Hidy. Sin embargo, empleo muchos de sus conceptos cuando ato húmedas sin alas —flymphs— destinadas a imitar las eclosiones que encuentro en mis propias aguas. También intento obtener cuerpos sueltos y fibrosos cuando utilizo pelo como dubbing en cualquiera de los otros estilos de húmedas. Es fácil trasladar los detalles más interesantes de un estilo de mosca a otro cuando se sabe cómo atar los tres estilos de moscas húmedas. De la misma manera, esos conceptos pueden aplicarse fácilmente a las ninfas.
El atador versátil debería conocer los tres estilos de moscas húmedas, comprender los puntos importantes de cada uno y conocer sus similitudes y diferencias. Aprender a atarlas te convertirá en un mejor atador, y llevar algunas en tu caja de moscas te convertirá también en un mejor pescador con mosca.


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